Cordiales saludos queridos hermanos y hermanas. Bienvenidos y bienvenidas a participar del encendido de la primera velita de nuestra Corona de Adviento, hoy domingo 29 de noviembre del 2015 que marca el inicio de un nuevo año litúrgico y el comienzo del tiempo de adviento, tiempo de espera para el nacimiento del Niño Jesús en Belén, el Hijo de Dios quien se hizo hombre, predico la verdad al mundo y murió por salvarnos. Hoy encendemos una llama, la llama de la espera y alegría Muchas gracias por estar presentes en este momento especial para nosotros y la iglesia Católica que es fiel testigo de este acontecimiento. Llenos y llenas de gozo invitemos a nuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros y conocidos para que sean participes de este momento que con mucha alegría celebramos. Les recordamos que el encendido de las velitas de la Corona de Adviento se debe realizar en los domicilios, es decir, en cuatro casas diferentes y en las mismas deberán asistir los invitados mencionados anteriormente. La liturgia del encendido de la primera velita de la Corona de Adviento estará presidida por el jefe del hogar quien es la persona principal, además esta deberá seleccionar a uno o varios miembros familiares e invitados especiales para participar en este acto religioso.
Por ser el primer domingo de adviento e inicio de un nuevo año litúrgico, esta celebración de la liturgia del encendido de la primera velita de la Corona de Adviento, será un poco larga, ya que queremos que sea un momento muy especial, conmemorativo y solemne, puesto que es el momento en que proclamaremos la espera del nacimiento del Niño Jesús en Belén. Para el siguiente domingo de adviento que encenderemos la segunda velita de la Corona, será normal.
El jefe o jefa del hogar, el o los miembros familiares e invitados especiales que van a participar en esta liturgia, ponerse al frente delante de la asamblea invitada.
Estando todos presentes y reunidos en familia como hermanos empezamos:
Jefe del hogar: A continuación tendremos la Celebración de la Corona de Adviento para cada domingo analizando la presencia de Jesucristo y sus enseñanzas en la vida familiar.
Jefe del hogar: Primer Domingo de Adviento:
Jefe del hogar: Todos: Hacen la Señal de la Cruz.
Por la señal de la santa cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Otro miembro familiar: Oración inicial: “Señor Jesús, queremos hoy armar la Corona de Adviento y encender la primer vela morada, para reconocerte como la luz del mundo que ha triunfado sobre las tinieblas y la muerte. Amén”.
Jefe del hogar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Uno de los invitados: Se apagan las luces y se lee el texto de San Juan 3, 7-11:
Jefe del hogar: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió a su Hijo único. A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.
-Esta es palabra de Dios.
-Te alabamos Señor.
Jefe del hogar: Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
Jefe del hogar: TODOS: Que hizo el cielo la tierra.
Jefe del hogar: Comenzamos un nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento, tiempo de preparación y espera. Encender, semana tras semana, los cuatro cirios de esta corona debe ser un reflejo de nuestra gradual preparación para recibir al Señor Jesús en la Navidad. Las luces de las velas nos recuerdan que Él es la Luz del mundo que ha venido a disipar las tinieblas. El color verde de la corona simboliza la vida y la esperanza que Él nos ha venido a traer.
Otro miembro familiar: Lectura tomada del libro del profeta Isaías: «Levántate, brilla, Jerusalén; que llega tu luz y la gloria del Señor amanece sobre ti. Pues mira como la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece el Señor y su gloria sobre ti aparece».
Uno de los invitados: Quien dirige la oración, con las manos juntas, dice:
Otro miembro familiar: Nos recogemos unos instantes en silencio, e inclinando nuestras cabezas, vamos a pedir que el Señor bendiga esta corona de Adviento.
Jefe del hogar: Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo
ante tu Hijo, el Señor Jesús,
que se avecina como luz esplendorosa,
para iluminar a los que yacemos en las tinieblas,
de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona
con ramos del bosque y la ha adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación
para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que, mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines
con el esplendor de Aquel que,
por ser la Luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.
Te lo pedimos por Él mismo
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Jefe del hogar: TODOS: Amén.
Otro miembro familiar: Bendición de la Corona: Señor, Tú que creaste todas las cosas, dígnate bendecir esta corona que queremos utilizar para prepararnos a la celebración del nacimiento de tu Hijo Jesús. Concédenos la gracias que necesitamos, y conserva en tu amor nuestros corazones. Te lo pedimos por tu Hijo Jesús, nuestro Señor. Amén.
Otro miembro familiar: Peticiones: A cada petición respondemos: ¡Ven, Señor, te esperamos!
-Para que tu luz nos haga salir de la oscuridad.
-Para que tu presencia nos quite los temores.
-Para que tus enseñanzas orienten nuestra vida.
Se pueden agregar otras peticiones/intenciones de la familia.
Jefe de la casa: “En esta familia amamos al Niño Jesùs y por eso queremos prepararnos debidamente a su santo nacimiento. Que este momento de oraciòn que hacemos en familia nos ayude a tener nuestro corazòn mejor dispuesto para que Jesùs nazca en nuestros corazones en esta Navidad”.
Otro miembro familiar: Oración: Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad.
Dios Padre, gracias por darnos una familia. Te pedimos que, ahora que comienza el adviento, en nuestra familia podamos demostrarnos el amor que nos tenemos y vivamos cada día más unidos. Te pedimos llenar nuestro hogar de tu amor divino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Uno de los invitados: Para reflexionar: Hacer la siguiente pregunta ¿Cómo hemos amado este año en nuestra familia? El que desee responder en alto, lo puede hacer.
Uno de los invitados: Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia dirá cuáles serán sus propósitos para mejorar y hará un compromiso para cumplirlos durante la semana.
Jefe del hogar: Ahora cantamos juntos: "Ven, Ven, Señor, no tardes"
Ven, ven Señor no tardes;
Ven, ven Señor que te esperamos:
Ven, ven Señor no tardes;
Ven pronto Señor.
El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor;
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.
Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz no ve,
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.
Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.
Jefe del hogar: Vamos a encender ahora la primera vela de color morado de nuestra corona.
Jefe del hogar: El encendido de la primera vela de la Corona de Adviento significa penitencia, conversión de corazón.
Uno de los invitados dice: Una persona del hogar encienda la primera vela mientras se entona un canto de Adviento.
Jefe del hogar: Cantamos: “Hoy se enciende una llama”
Hoy se enciende una llama
en la corona de Adviento
que arda nuestra esperanza
en el corazón despierto
y al calor de la Madre
caminemos este tiempo.
Un primer lucero se enciende
anunciando al Rey que viene
preparad corazones
allánense los senderos.
Hoy se enciende una llama
en la corona de Adviento
que arda nuestra esperanza
en el corazón despierto
y al calor de la Madre
caminemos este tiempo.
Crecen nuestros anhelos al ver
la segunda llama nacer
como dulce rocío vendrá
el Mesías hecho Niño.
Hoy se enciende una llama
en la corona de Adviento
que arda nuestra esperanza
en el corazón despierto
y al calor de la Madre
caminemos este tiempo.
Nuestro gozo hoy quiere cantar
por ver tres luceros brillar
con María esperamos al Niño
con alegría.
Hoy se enciende una llama
en la corona de Adviento
que arda nuestra esperanza
en el corazón despierto
y al calor de la Madre
caminemos este tiempo.
Huyen las tinieblas al ver
cuatro llamas resplandecer
ya la gloria está cerca
levanten los corazones.
Hoy se enciende una llama
en la corona de Adviento
que arda nuestra esperanza
en el corazón despierto
y al calor de la Madre
caminemos este tiempo
Otro miembro familiar: Oración frente a la corona: “Encendemos Señor esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús. Ven, Señor Jesús!”
Jefe del hogar: Os anunciamos el gozo de Adviento con la primera llama ardiendo; se acerca ya el tiempo de salvación, disponed, pues, la senda al Señor.
Jefe del hogar: TODOS: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Uno de los invitados: Se apagan las velas: mientras se puede hacer otro canto.
Jefe del hogar: Ahora cantamos: “Ya viene el niñito”
Ya viene el niñito jugando entre flores
Y los pajaritos le cantan amores
Ya se despertaron los pobres pastores
Y le van llevando, pajitas y flores
La paja está fría
La cama está dura
La virgen María, llora con ternura
Ya no más se caen todas las estrellas
A los pies del niño, más blanco que ellas
Niñito bonito manojo de flores
Llora pobrecito por los pecadores
[X2]
Otro miembro del hogar: Oración final: “Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender a todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Camina junto a nosotros en este Adviento. Amén”.
Uno de los invitados: Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro.
Jefe del hogar: Todos decimos:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Uno de los invitados: Se encienden las luces y se canta una canción.
Jefe del hogar: Para terminar este momento maravilloso cantemos: “En Brazos de una doncella”
En brazos de una doncella un infante se dormía (bis)
Y en su lumbre parecía sol nacido de una estrella (bis)
Quisiera niño adorado calentarte con mi aliento (bis)
Y decirte lo que siento en mi pobre corazón (bis)
Al mundo tiene admirado tal infante, tal doncella (bis)
Y en su lumbre parecía sol nacido de una estrella (bis)
Quisiera niño adorado calentarte con mi aliento (bis)
Y decirte lo que siento en mi pobre corazón (bis)
No hay comentarios:
Publicar un comentario